Hablemos por correo:

modoconsciente@gmail.com

domingo 17 de enero de 2010

El valor que le das a tu vida


No valoras nada. No valoras a tu madre, padre, hermano, hermana, amigo, amiga, pareja, animales, plantas, trabajo. Pierdes el tiempo con cosas que no lo requieren. Una pareja que te atormenta, que no te respeta. Un amigo que te lleva por mal camino. Las drogas, el alcohol. Hacer el vago. Dieta desequilibrada.

Hace mucho que perdiste conexión con tu madre tierra. Vives rodeado de estrés, comida rápida, dinero, compras, tecnología, sexo sin pasión, hoy aquí, mañana allí. Sin rumbo. Lleno de prejuicios, de anotaciones, enganchado a algo. Totalmente desorientado.

Tienes que tropezar una y otra vez, sufrir y sufrir, echar de menos para darle valor a las cosas que te rodean, a lo que eres.

No, mal hecho. ¿Crees que tienes mucho tiempo para disfrutar de tu vida?, ¿de cuanto crees que dispones?. De nada. El tiempo es un concepto, es un indicativo de que ya no estás en el ayer. Es una fecha, un número en el calendario.

El tiempo, tu propósito, lo que eres, no te das cuenta. No le das valor a tu maestro, no le das valor a lo que estás leyendo. Enseguida vuelves a tu antigua forma de vida, tu antigua forma de pensar, de sufrir, de ser, de sentir. Exento de conexión espiritual.

Muchos escriben, leen, practican zen y creen entender, sentir lo que es la espiritualidad. Pero déjame que te diga algo: no es eso que te venden a 30€ en cualquier sitio. No es "la moda" porque siempre estuvo. No necesitas estar callado para ser espiritual, no necesitas decir que si a todo, no necesitas no enfadarte, no necesitas solo comer verduras y frutas.

Muchos hacen eso y luego son personas horribles. Muchos van a la iglesia, ayudan al pobre y luego con sus familiares son monstruos. ¿Eso es la espiritualidad?. Muchos te venden el zen como negocio, en libros y prácticas en seminarios y luego hacen lo contrario, maestros de biblioteca.

Ser espiritual requiere que prestes atención a tu tiempo, a tus sentimientos, a tus pensamientos, a tus emociones, a tu padre, a tu madre, a tus hermanos, a lo que lees, a lo que haces, a lo que comes, a lo que prácticas.

Requiere cuidados, mimos, que estés cerca. Requiere que te valores de una vez. Cuando no escuchas, cuando no estás atento, cuando pierdes el tiempo, cuando dejas que te hagan daño, cuando no participas en tu vida, cuando no eres tu mismo, no estás valorando nada.

Si matas a alguien no valoras, si no das lo que eres no valoras, si no profundizas, si no cuidas la tierra, si no reciclas, si no cuidas el agua, el medio ambiente, tus amistades, tu amor interior, tus relaciones.

Ser espiritual va más alla de lo que se vende de forma pesada y exaustiba en todas los establecimientos. Hoy los que destrozan el medio ambiente llegan a ti de forma "verde". Los que te seducen para comprar llegan a ti de forma "low cost". Pero estás demasiado ocupado para valorar la verdad del mundo en el que vives. Abre los ojos de una vez.

Si, ese es tu problema ¿no te lo habían dicho antes?, pues te lo digo yo. No valoras lo poquito que tienes al lado. Prestas atención a lo que no se lo merece: la mierda que te rodea.

¿Mierda?, ¿por qué usas esa palabra?

Porque hay veces que hay que decirte las cosas claras y para que me entiendas tengo que despertarte, espabilarte. Si no lo haces tú, tranquilo, ya lo haré yo. Pero ojo, no es por ti, es porque no quiero que la mierda de la gente que no respeta y no valora me salpique.

Espabila, respeta y valora lo que eres y lo que tienes.

¿A ti te da igual que el planeta esté como está?, a mi no. No voy a cambiar el mundo, pero a mi mismo sí. Y ese, creo, que es el mejor comienzo. Ya nos lo decía Michael: "Si quieres cambiar algo, comienza por el hombre que hay en el espejo". No lo valoramos, ni a él, ni a su creatividad, arte y música. Se fue antes de hora. Es nuestro castigo, como muchos otros que están por venir.

Pero tampoco respetaste a tu abuela cuando te daba consejos, ni al vecino que siempre te decía algo. Nunca valoraste nada, y nunca lo harás.

P.S. ¿Crees que me importa que vuelvas?, ¿que no valores lo que escribo?, hace tiempo que no miro la gente que entra al blog. Esto lo hago para mi y lo hago público, nada más. Aquí hablo de la madre tierra, de los animales, de la naturaleza, de sentimientos olvidados. Si estás buscando las rebajas, ya sabes, este no es el sitio indicado.

martes 12 de enero de 2010

Dignidad

Hay cosas que hoy en día no me quedan muy claras. Vienes a mi casa, me robas, quemas lo poco que hay a mi lado y ¿me encadenas?.

Leyes compasivas con el asesino, ladrón, maltratador. Eso se tiene que acabar. Mujeres que son vistas y utilizadas como objetos por unos "machotes" y lo consentimos.

Decirle a mis lectoras que deben de sacar a la gladiadora que tienen dentro. Váleis mucho, que no se os olvide nunca. Yo no puedo sentirlo por vosotras, debeis luchar.

Hay que luchar.

He recortado escenas de la película Gladiador de Ridley Scott. Cuando no queda otra debes sacar lo que tienes dentro y no dejar que te pisen. A nivel interior tiene un mensaje: dignidad.

video

lunes 11 de enero de 2010

viernes 1 de enero de 2010

Sentirte mal es un acto egoista

Estar mal es un acto que te lleva a la ruina interior, sin darte cuenta vas sepultándote, agotando tu energía, perdiendo el poco tiempo del que dispones para evolucionar, ser tú. Dejarte llevar por la apatía, la desgana, el no puedo, hace de tu vida una carga.

Cuando le damos mucho poder a nuestra mente y dejamos que nos domine manifestando en el momento presente todo lo que se ha ido almacenando en ella a lo largo de la vida a través de vivencias, dolor, insatisfacción e incomprensión continuo, quedamos anulados. Al hacerlo damos parte a una zona de nosotros que nunca duerme: el ego.

Cuando somos cien por cien ego no hay conciencia. Para poder evolucionar necesitamos aparcar el pasado, eliminar lo que ya no sirve: dolor.

Pero hay veces que no puedo y caigo y necesito sentirme mal, me alivia, ¿es eso malo?

Tienes derecho a sentirte como quieras, llorar te libera, te ayuda a expulsar. Pero el hábito constante que algunos de nosotros tenemos de sentirnos mal, de hacernos las victimas, nos impulsa a la autodestrucción.

Cuando estás mal no puedes ofrecerme lo que eres, no puedes entregarte a la vida, estás enjaulado. Estás aferrado al pasado, a una situación que necesitas que sea como tu quieras que sea, estás dejando de vivir, estas siendo egoísta. Le debes un respeto al don de la vida y la forma de dárselo es viviendo.

¿Tienes menos para comer?, ¿para vestir?, ¿alguien no te quiere?, no es motivo para estar decaído. Puede ser que caigas un momento, pero debes levantarte y seguir. Además, si tu mente está lo suficientemente despierta y tu conciencia se encuentra en un nivel medio, la palabra egoísmo no puede habitar en ti.

Pensar en uno mismo no es ser egoísta, si quiero, si necesito estar mal, ¿por qué no estarlo?

Siempre y cuando pensar en ti mismo esté ayudándote a seguir adelante y sufrir lo menos posible no será un acto egoísta. Ahora, cuando te encierras y comienzas a sentirte mal por lo que no has hecho, por lo que no haces, por lo que has dejado que te hagan, entonces, si es ser egoísta.

Sentirte mal es un acto egoísta en el sentido de que tu lo has provocado, eres el dueño de tus sentimientos, de tu estado anímico. Y no hace falta que te diga que siempre hay alguien peor que tú.

Comienza a respetarte. No puedes estar mal. Tu propósito en vida va más allá de todo eso que te perturba. Eres más de lo que crees, pero yo no puedo entrar en ti y hacértelo sentir, debes hacerlo tú. Debes de intentar de alguna manera levantarte y luchar por seguir adelante y si es posible, con alegría.

Cuando sientes que estar mal es un acto inútil algo en ti cambia, ya no dejas que el dolor te afecte de la misma forma, es diferente, sigue llegando, evitar el dolor es algo que nunca podrás conseguir, pero te garantizo, te doy mi palabra: dura menos.

P.S. Cada vez que te sientes mal estás dejando de existir, es más serio de lo que parece. Vamos a estar mal muchas veces, yo me incluyo, pero cada vez deben de ser menos. Es importante para la evolución del planeta, pero sobre todo, para nosotros mismos

Libros Recomendados

El monje que vendió su Ferrari - Robin S. Sharma
Éxito - Robin S. Sharma
Agua y conciencia - Varda Fiszbein
Bienestar, autoestima y felicidad - Raimon Gaja Jaumeandreu
El caballero de la armadura oxidada - Robert Fisher
El búho que no podía ulular - Robert Fisher & Beth Kelly
Las voces del desierto - Marlo Morgan
Cartas para Claudia - Jorge Bucay
¿Quién se ha llevado mi Queso? - Spencer Johnson
El poder del Ahora - Eckhart Tolle
Un nuevo mundo ahora - Eckhart Tolle
Coraje - Osho
Vivir en la luz - Shakti Gawain
La Paradoja - James C. Hunter
La Buena Suerte - Fernando Trías De Bes & Álex Rovira