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sábado, 16 de febrero de 2008

¿Te apetece?

Muchas veces nos vemos expuestos a situaciones que no queremos, a realizar actos que no nos apetece hacer, etc. No lo hagas, si es porque realmente quieres, hazlo, sino no lo hagas. No hablo solo de las cosas que son mejor para ti, hablo de ese tipo de cosas que haces por buscar una sonrisa y en el trayecto te olvidas de la tuya, de tu bien estar. No necesitas caer bien a nadie, se como eres y si te aceptan así, entonces realmente verán a la persona que eres. Pero no solo por eso, sino por ti mismo, cada uno debe de hacer lo que realmente le apetece, lo que le sienta bien a su persona. El miedo a estar solos, al que dirán, al no ser aceptado nos lleva a realizar actos que no queremos o dejar de hacer aquellas que si queremos hacer y siempre dejando de lado nuestras prioridades para satisfacer la de los demás. No es egoísmo pensar en el bien estar de uno mismo, para nada. Luego hay obligaciones que tu mismo te has creado y debes cumplir y respetar, como por ejemplo el cuidado de un ser querido, el asistir a un evento importante para los tuyos, etc. debes de intentar hacer primero lo que de verdad importa, pero sin olvidarte de tu persona.

En los años 60 en Berlin vivía la familia Dubersof, no eran exageradamente ricos pero se mantenían muy bien gracias a una empresa textil que la mujer había heredado hacía ya algún tiempo. Shirley la única hija del matrimonio era una niña encantadora, desde bien pequeña tenía una pasión, bailar. Con 7 años su padre le llevo a ver una obra de teatro al colegio, la obra iba sobre como los niños de su país intentaban no hacer caso al hambre después de la guerra, bailando y cantando. Cuando terminó la obra fuera había una estantería con figuritas de los protagonistas, Shirley le pidió a su padre que le comprara la de la protagonista, "la bailarina del traje azul".

Después de todo aquello comenzó a ir a baile, su madre le llevaba a clase después del colegio, su profesora decía que era una niña con un don. El padre de Shirley no veía mal que bailara pero lo primero que tenía que hacer era estudiar, su madre veía bien que la niña tuviera una base de estudios, era algo necesario incluso en aquella época.

Con tan solo 14 años Shirley ya actuaba en obras de teatro y danza, comenzó a ser "conocida", quería ser como "la bailarina azul". Conforme fueron pasando los años Shirley comenzó a sentir de verdad lo que era el baile, escuchaba una canción y enseguida su cuerpo se ponía en sintonía con la música, se unían en un solo ser y el tiempo parecía que pasaba más despacio, cuando bailaba no existía nada más. Sus padres la querían, pero en aquella época el baile y el teatro no daban mucho dinero, y comenzó a ser un "problema", Shirley dedicaba más tiempo al baile después del colegio que a estudiar, además alguien tendría que heredar la empresa textil y ella era la única hija del matrimonio Dubersof.

Un día de otoño el padre de Shirley interrumpió en una clase de baile y hablo con su profesora durante un largo tiempo. Su maestra entró a la clase y le pidió a la niña que saliera, su padre le explico que tenía que dejar las clases de baile, su familia necesitaría un futuro y con el baile no llegaría a ningún sitio, Shirley llorando intento cambiar la situación pero no pudo. La profesora tampoco lo entendía, ella tenía un don. Pero de nada sirvió, Shirley en aquel entonces tenia tan solo 17 años y tuvo que dejar de lado sus sueños para aspirar a ser "algo" en la vida, dejo de hacer lo que de verdad quería hacer por satisfacer a su padre y a su "futura" familia, dejando de lado lo que de verdad "tal vez" le hubiera echo ser feliz.

Shirley dejó sus sueños de lado, pero el motivo de este post trata de que aprendamos a resolver aquello que no queremos desde la raíz, desde un simple hecho como pueda ser no ir a ver una película al cine con tu amigo/a por que se va solo, hasta dejar de hacer aquello que tanto amas por satisfacer a alguien. Si tú no quieres hacerlo, no lo hagas, si lo vas a hacer desagusto no lo hagas, eso solo desemboca en estados mentales como la ira, la rabia, la impotencia y genera dolor. No dejes de lado tu persona, no se trata de no hacer nada por nadie, si alguien te pide una mano y puedes ofrecerla no la niegues, eso te hace grande. Pero si comienzas a saber elegir aquello que quieres hacer con pequeñas cosas, cuando lleguen las grandes tendrás el valor de saber elegirlas.

P.D. Si te has creado una responsabilidad cúmplela, eres el dueño de tus actos. Elige bien tus opciones, haz lo que realmente quieres hacer, mientras tu conciencia este tranquila estarás obrando como realmente tú quieres y eso es lo único que importa.

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